Érase una mujera un mierdón pegada.
No era por joder,
pero necesitaba ser salvada.
Su gran mojón estaba
enganchado a una pared.
La pobre niña dudaba
de poder bajar y volver.
El buen Hombre Cerilla
quiso salvar a la pardilla,
pero sin dedo subir al muro
era demasiado duro.
El pobre era un tullido
sin dedo, brazo, ni tobillo.
De un cerillazo quedó herido
y perdió medio dedillo.
El Hombre Moco (hombre de ciencias)
colaborar se propuso.
En el pobre muro puso
una de sus verdes pertenencias.
La gente estaba alucinada.
Él contestó: "¿Yo? Yo no hice nada".
"Es una cuestión de adherencia".
Dijo tras una flatulencia.
Subiendo poco a poco,
pegando moco tras moco,
llegó a la Mujer Mierda
que apestaba cual gran cerda.
Hombre Moco y Hombre Cerilla
no resistieron tal pesadilla.
Al instante la palmaron
pues contra el suelo se aplastaron.
Pero todo acaba bien
pues aquí llega Super Nen.
Sin moverse aceptó el reto
y al muro dijo: "¡Que te meto!".
La pared escupió en el acto
a la mujer y a su cagarro.
El Nen le sacó su artefacto,
era un puro y no un cigarro.
Ella quedó prendada
de esa gran polla empinada,
pero quería probar más huertos
y por eso se folló los muertos.
FIN (de una loca historia sacada de contexto, en un fin de semana de escalada).